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Tradición

Un pueblo sin tradición es un pueblo sin porvenir.

Los Amantes

Leyenda de Mayáhuel

Sucedió hace muchas lunas, un poco después de la creación de la Tierra, cuando tuvo lugar una trágica historia en la que a un par de dioses enamorados no se les permitió compartir la eternidad, al menos no como ellos querían.

A los primeros habitantes de la Tierra los dioses los habían dotado de alimentos y el conocimiento para poder cosecharlos; los dioses se encontraban platicando y acordaron que a estos habitantes les hacía falta algo, un regalo que les despertaría y animaría sus espíritus.

Después de mucho platicar los dioses recordaron a la hermosa diosa virgen: Mayáhuel, quien poseía una planta mágica. Mayáhuel vivía en un rincón remoto y obscuro en el cielo, encerrada y alejada de todos los demás dioses, custodiada celosamente por su abuela Tzitzímitl y sus hermanas las Tzitzimime, quienes eran entes celestiales que intentaban impedir que saliera el sol.

Aunque Mayáhuel vivió rodeada de obscuridad ella siempre tuvo buenos sentimientos y anhelaba en silencio pasar su existencia bajo el resplandor divino que compartían los demás dioses, el resplandor del que su abuela la tenía privada.

Los dioses estaban eligiendo quién iría a liberar a Mayáhuel; motivado por su belleza Quetzalcóatl se ofreció voluntariamente para ir a liberar a Mayáhuel y llevarla al mundo terrenal para que compartiera con los habitantes de la Tierra todos los beneficios de su planta mágica.

Quetzalcóatl astutamente esperó a que la abuela de Mayáhuel y sus hermanas cayeran en un sueño largo, de esta manera se podría acercar a Mayáhuel sin ser descubierto y por medio de palabras dulces la sedujo convenciéndola de escapar con él y repartir juntos el regalo de su planta mágica entre los mortales, todo esto para cumplir con el deseo de todos los dioses. Aún sabiendo el terrible castigo que le depararía si llegaran a atraparla aceptó, Mayáhuel se subió en la espalda de Quetzalcóatl y ambos descendieron junto con su planta mágica que siempre llevaba con ella.

En su viaje de huída al mundo terrenal los dioses se enamoraron y decidieron vivir su amor eterno. Al llegar a la Tierra Mayáhuel compartió con la humanidad su planta mágica, enseñándoles como cuidarla y cosecharla. Pasaron los años y Tzitzímitl despertó, enfureciéndose al darse cuenta que su nieta había escapado, rápidamente convocó a sus hermanas las Tzitzimime para ir en búsqueda de Mayáhuel.

Durante mucho tiempo Quetzalcóatl y Mayáhuel fueron felices juntos, convivendo con los habitantes de la Tierra, sin embargo, todo terminó cuando se dieron cuenta que se aproximaban en el horizonte Tzitzímitly sus hermanas.

Mayáhuel tuvo la idea que ambos juntaran sus poderes y se transformaran en una de sus plantas mágica para esconderse, ellos sabían que al transformarse no iban a poder regresar a su forma original durante un tiempo, sin tiempo para pensar, ambos se fundieron en un abrazo transformándose en una de las plantas y de esta manera se perdieron en el vasto campo Terrenal.

Desafortunadamente ellos no sabían de la vista mágica de Tzitzímitl quien al llegar al campo pudo identificarlos rápidamente; por lo cual Tzitzímitl, en su rabia por sentirse traicionada por Mayáhuel, ordenó cruelmente a sus hermanas las Tzitzimimeque la  despedazaran, Tzitzimítl sabía que no debía de herir a Quetzalcóatl para evitar problemas con los demás dioses y por lo tanto lo dejó intacto.

Cuando todo quedó en calma y por fin se fueron el hechizo se rompió y Quetzalcóatl regresó a su forma original, devastado por lo que presenciaban sus ojos Quetzalcóatl comenzó a recoger con mucho dolor los restos de su amada Mayáhuel, los cuales enterró cuidadosamente en el campo que Mayáhuel tanto llegó a amar.

Quetzalcóatl regaba todos los días el campo con su llanto y con el tiempo comenzaron a brotar del campo unas nuevas plantas, éstas tenían la misma forma de la planta que trajo Mayáhuel, con la diferencia que esta planta tenía un brillo color azul.

De esta manera fue que Quetzalcóatl pudo mantener vivo el espíritu de su amada Mayáhuel, pero tristemente ella no pudo recobrar su forma original y desde entonces los habitantes de esa región, junto con la protección del poderoso Quetzalcóatl,  han continuado con las enseñanzas de Mayáhuel cuidando de su planta mágica por miles de años y manteniendo así vivo su espíritu.

~ Derechos reservados Casa Calera. Escrito por Enrique Rodríguez Osobampo.~

Los Amantes

Leyenda de Mayáhuel

Sucedió hace muchas lunas, un poco después de la creación de la Tierra, cuando tuvo lugar una trágica historia en la que a un par de dioses enamorados no se les permitió compartir la eternidad, al menos no como ellos querían.

A los primeros habitantes de la Tierra los dioses los habían dotado de alimentos y el conocimiento para poder cosecharlos; los dioses se encontraban platicando y acordaron que a estos habitantes les hacía falta algo, un regalo que les despertaría y animaría sus espíritus.

Después de mucho platicar los dioses recordaron a la hermosa diosa virgen: Mayáhuel, quien poseía una planta mágica. Mayáhuel vivía en un rincón remoto y obscuro en el cielo, encerrada y alejada de todos los demás dioses, custodiada celosamente por su abuela Tzitzímitl y sus hermanas las Tzitzimime, quienes eran entes celestiales que intentaban impedir que saliera el sol.

Aunque Mayáhuel vivió rodeada de obscuridad ella siempre tuvo buenos sentimientos y anhelaba en silencio pasar su existencia bajo el resplandor divino que compartían los demás dioses, el resplandor del que su abuela la tenía privada.

Los dioses estaban eligiendo quién iría a liberar a Mayáhuel; motivado por su belleza Quetzalcóatl se ofreció voluntariamente para ir a liberar a Mayáhuel y llevarla al mundo terrenal para que compartiera con los habitantes de la Tierra todos los beneficios de su planta mágica.

Quetzalcóatl astutamente esperó a que la abuela de Mayáhuel y sus hermanas cayeran en un sueño largo, de esta manera se podría acercar a Mayáhuel sin ser descubierto y por medio de palabras dulces la sedujo convenciéndola de escapar con él y repartir juntos el regalo de su planta mágica entre los mortales, todo esto para cumplir con el deseo de todos los dioses. Aún sabiendo el terrible castigo que le depararía si llegaran a atraparla aceptó, Mayáhuel se subió en la espalda de Quetzalcóatl y ambos descendieron junto con su planta mágica que siempre llevaba con ella.

En su viaje de huída al mundo terrenal los dioses se enamoraron y decidieron vivir su amor eterno. Al llegar a la Tierra Mayáhuel compartió con la humanidad su planta mágica, enseñándoles como cuidarla y cosecharla. Pasaron los años y Tzitzímitl despertó, enfureciéndose al darse cuenta que su nieta había escapado, rápidamente convocó a sus hermanas las Tzitzimime para ir en búsqueda de Mayáhuel.

Durante mucho tiempo Quetzalcóatl y Mayáhuel fueron felices juntos, convivendo con los habitantes de la Tierra, sin embargo, todo terminó cuando se dieron cuenta que se aproximaban en el horizonte Tzitzímitly sus hermanas.

Mayáhuel tuvo la idea que ambos juntaran sus poderes y se transformaran en una de sus plantas mágica para esconderse, ellos sabían que al transformarse no iban a poder regresar a su forma original durante un tiempo, sin tiempo para pensar, ambos se fundieron en un abrazo transformándose en una de las plantas y de esta manera se perdieron en el vasto campo Terrenal.

Desafortunadamente ellos no sabían de la vista mágica de Tzitzímitl quien al llegar al campo pudo identificarlos rápidamente; por lo cual Tzitzímitl, en su rabia por sentirse traicionada por Mayáhuel, ordenó cruelmente a sus hermanas las Tzitzimimeque la  despedazaran, Tzitzimítl sabía que no debía de herir a Quetzalcóatl para evitar problemas con los demás dioses y por lo tanto lo dejó intacto.

Cuando todo quedó en calma y por fin se fueron el hechizo se rompió y Quetzalcóatl regresó a su forma original, devastado por lo que presenciaban sus ojos Quetzalcóatl comenzó a recoger con mucho dolor los restos de su amada Mayáhuel, los cuales enterró cuidadosamente en el campo que Mayáhuel tanto llegó a amar.

Quetzalcóatl regaba todos los días el campo con su llanto y con el tiempo comenzaron a brotar del campo unas nuevas plantas, éstas tenían la misma forma de la planta que trajo Mayáhuel, con la diferencia que esta planta tenía un brillo color azul.

De esta manera fue que Quetzalcóatl pudo mantener vivo el espíritu de su amada Mayáhuel, pero tristemente ella no pudo recobrar su forma original y desde entonces los habitantes de esa región, junto con la protección del poderoso Quetzalcóatl,  han continuado con las enseñanzas de Mayáhuel cuidando de su planta mágica por miles de años y manteniendo así vivo su espíritu.

~ Derechos reservados Casa Calera. Escrito por Enrique Rodríguez Osobampo. ~

Todos los derechos reservados por Casa Calera.

Autor intelectual: Adrián Salcedo Rojas

"El Caballito"

“La función definió a la forma y la forma estandarizó la dosis de Tequila en México”

Ninguna celebración está completa sin unos buenos caballitos de Tequila de Casa Calera, el Tequila es tan importante en nuestra cultura que han surgido un sinfín de bebidas y preparaciones especiales para poder tomarlo, algunas de estas recetas han pasado de generación en generación desde tiempos muy remotos.

Dentro de la preparación de estas bebidas siempre ha destacado un pequeño elemento: “El caballito”. Aunque no tenga la forma o tamaño que le haga justicia a este nombre, existe una explicación para que este vaso con capacidad de entre 1 ó 2 onzas, aproximadamente de 30 a 60 ml., con forma cilíndrica y ligera angulación, obtenga ese nombre.

Si alguna vez te habías preguntado por qué estos pequeños vasos se llaman así aquí te compartimos la historia: en el México del siglo XIX los hacendados agaveros daban paseos por sus terrenos para corroborar que todo se encontrara en orden, este recorrido diario lo hacían montados a caballo y con dos guajes en su regazo que cumplían la función de ser pequeñas cantimploras en las que se llevaba: en una agua para refrescarse del calor y en la otra se guardaba Tequila para disfrutar de la cabalgata por la hacienda.

En el momento que el hacendado quería degustar su Tequila, éste acostumbraba a servirse el Tequila en un cuerno de bovino recortado y ahuecado que llevaba colgado con un mecate, el cual utilizaba para beber el Tequila de un sólo golpe, es por ello que cuando se les preguntaba la razón de cargar con estos cuernos huecos, ellos respondían: “Para el tequila en el caballito”. No se tardó mucho en observar en las celebraciones de las haciendas estos pequeños cuernos ahuecados para tomar de golpe el Tequila y la expresión: “Hay que tomarnos unos caballitos de Tequila” comenzó a escucharse en las haciendas mexicanas.

El Caballito

Estos cuernos ahuecados todavía se utilizan en algunas haciendas, manteniendo vivo el origen de el caballito y de esta costumbre. El cuerno ahuecado también sirvió como modelo de referencia para el diseño original de el caballito Tequilero, el cual tuvo su nacimiento en la década de los 70´s en México, cuando comenzó su comercialización en masa.

Es imposible a estas alturas conocer la identidad del primer hacendado que utilizó el cuerno ahuecado como caballito tequilero, pero claro que todo México y el mundo le agradece el haber tenido está grandiosa idea, al crear un vaso que le dio una nueva forma al mundo para consumir bebidas alcohólicas, especialmente las bebidas provenientes de destilados de agave.

Los caballitos tequileros son producidos prácticamente por todas las fábricas de vidrio en México, este diseño ha inundado el mercado nacional e internacional con su presencia y es por excelencia la mejor forma de servir un Tequila derecho. Hoy por hoy encontramos caballitos tequileros en todos los bares, discotecas, restaurantes y casas de México.

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